La imagen de la Luna
<< Miró a sus padres y señalando el dibujo dijo: es la Luna. Desde aquel día, un inmenso creciente lunar de blanco almidonado fue encerrado por las palabras>>.
Durante la infancia se produce un momento especialmente emocionante: la primera palabra. El bebé logra construir representaciones de lo que le rodea y para conseguirlo actúa sobre el entorno. Del balbuceo al verbo, transitamos lentamente de lo individual a lo social y durante toda la vida recorremos este tortuoso camino con ayuda de la capacidad del ser humano para crear símbolos.
Nuestra capacidad simbólica no se encuentra exclusivamente en el lenguaje, también el dibujo y el juego nos ayudan a estar en el mundo. Las distintas formas de representación - el dibujo, el juego y el lenguaje - se entrelazan formando una compleja red donde atrapamos temporalmente aquello que entendemos por realidad. Mediante la representación no actuamos directamente sobre los objetos sino sobre el significante, que es aquello que está en el lugar del significado, y de esta forma nos apartamos en el espacio y en el tiempo sustituyendo la realidad inaprehensible e infinita por modelos de ésta.
Las señales, los símbolos y los signos son tipos de significantes cuya relación con el significado se mueve desde el contacto físico e íntimo entre las cosas, la ligadura o naturaleza genésica de las señales, por ejemplo el fuego y el humo, hasta la independencia y arbitrariedad de los signos que no guardan relación con el significado, esto es, las palabras2.
La representación simbólica se mueve entre las señales y los signos1 utilizando la semejanza como hilo de Ariadna que nos ayuda a tejer esos modelos de la ‘realidad’ que son nuestras fuentes de conocimiento. En la historia de la ciencia estamos acostumbrados a utilizar exclusivamente modelos de representación lingüísticos y dejamos de lado los modelos representacionales basados en las relaciones de similitud procedentes de las imágenes3 . Tal vez, esto se debe a la dificultad derivada de la polisemia del término o a la transversalidad semántica de lo que entendemos por semejanza. Al igual que un vulgar madero se convierte en una viga cuando sostiene un aparejo, el concepto de similitud muda con las distintas interacciones entre el sujeto, el objeto y su circunstancia en la relación de semejanza.
Esta relación produce la metamorfosis de lo que denominamos semejante fundiendo sujeto, entorno y objeto en una entidad por sí misma. Debido a esa propiedad metamórfica de la semejanza, el tiempo representa una barrera infranqueable para establecer la relación de similitud como patrón universal del conocimiento y, por lo tanto, las interpretaciones de las imágenes basadas en la similitud son, en último caso, ilusiones anacrónicas.
Consecuentemente, llamaremos ‘ilusiones de similitud’ a las relaciones de similitud particulares propuestas para resolver problemas históricos específicos. Por lo tanto, la crítica al enfoque del problema histórico se desviará al grado de ‘ilusión’ o anacronismo del concepto de similitud utilizado.
En este artículo se pretende mostrar una ‘ilusión de similitud’ que nos conduzca a establecer la relación entre la imagen de la Luna en su representación artística y un cambio de paradigma del conocimiento.
Es posible establecer para una imagen, por ejemplo la de la Luna, una ‘ilusión de similitud’ que dependa del concepto de semejanza propio de cada época o de cada corriente de pensamiento. Así, la semejanza entre significante y significado puede ser entendida como expresión de la visión interior, copia de la apariencia de las cosas (Platón), copia de cómo funciona la naturaleza (Demócrito) o creación libre fundada en la naturaleza (Aristotéles). Esta relación de similitud entre objeto y sujeto puede ser activa o pasiva. Se puede encontrar similitud con lo espiritual y lo imperecedero o con las leyes de la naturaleza como en el Renacimiento4 .
Uno de los casos paradigmáticos lo encontramos en la nueva visión cosmológica del universo a principios del siglo XVII: la nueva concepción física de la Luna, derivada de las observaciones telescópicas de Galileo, muestra cómo la perspectiva, en la que conviven la técnica y la forma simbólica, sirve para crear un espacio figurativo procedente del espacio empírico5 donde las manchas oscuras y claras de la superficie lunar se traducen en un nuevo lenguaje de sombras y luces derivadas de los accidentes lunares y de las posiciones relativas del Sol, la Tierra y la Luna. La relación de similitud se establece principalmente entre los modelos visuales de perspectiva geométrica que circulaban en la pintura italiana en el siglo XVI y las observaciones telescópicas fijadas en los dibujos de Galileo.
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Thomas Harriot observó la Luna unos meses antes que Galileo. En su dibujo la Luna aparece borrosa y plana. Debido a la diferencia del modelo de representación visual6 , Harriot fue incapaz de ver la nueva imagen lunar hasta que consiguió las primeras acuarelas de Galileo.

AUTOR >> Juan Campos Quemada 1 Delval, Juan. El desarrollo humano. Madrid. SigloXXI de Espàña 2006.pp 225-260 4 Tatarkiewicz, W. Historia de seis ideas. Madrid. Tecnos. 2002. Pp 301-311 6 Reeves, E. Painting the Heavens (Art and Science in the Age of Galileo). Princeton University Press | Illustrated Edition | 1997. 7 Helge Kragh, Introducción a la historia de la ciencia. Madrid. Crítica. 1989 8 Wylie, A. Archaeological cables and tacking: the implication of practice for Berstein’s “Options beyond objectivism and relativism”. Philosophy of Science, 19, pp 1-18. 9 Lewis-Williams, David. La mente en la caverna . Madrid. Akal.2005 10 Mithen, Steven. The Prehistory of the Mind: a search of the Origins of the Art, Religion and Science. 11 apud. Lewis-Williams, David. La mente en la caverna . Madrid. Akal.2005 12 Lewis-Williams, David. La mente en la caverna . Madrid. Akal.2005 13 Instituto Panamericano de Geografía e Historia. 2000 14 Eliade, M. Patterns in Comparative Religion. New York. Meridian Book. 1974. Pp 154-185 15 Marshack, A. Cognitive Aspects of Upper Paleolithic Engraving. Current Antropology, vol 13.n ¾ pp.445-477
Créditos
Saber más
2 Foucault, M. Las palabras y las cosas. Madrid. Siglo XXI.2006
3 Gómez López, S. Modelos y representaciones visuales en la ciencia. Escritura e Imagen, num. 1 .2005. pp 83-116
5 Panofsky, E. La perspectiva como forma simbólica. Madrid. Tusquets. 2007
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