Pirotecnia Galáctica
Cuando aparece una luz en el cielo mucho mas brillante que cualquier otra estrella y es sólo superada en brillo por el Sol y la Luna, lo mas probable es que se trate de una supernova. Hoy en día es una rareza poder observar una supernova a simple vista. En nuestra galaxia explota una estrella cada 50 años, pero el polvo interestelar que hay de por medio no nos permite verlas todas. En la era Pliocena de los Australopitecos, las supernovas eran probablemente un fenómeno más común, ya que se formaban estrellas masivas y de corta vida dentro de una nube interestelar que aun hoy podemos observar, conocida como la Asociación estelar de Sciorpius-Centaurus, o ‘Sco-Cen’, que probablemente pasó cerca de nuestro sistema solar hace 5 millones de años. Estas estrellas nacían y explotaban como fuegos pirotécnicos dentro de esta gran nube, liberando enormes cantidades de energía hacia el espacio. Nuestros ancestros pudieron ver y sobrevivir a estas explosiones porque las supernovas estaban cerca pero no lo suficiente como para afectar la vida en la Tierra ¡para nuestra gran fortuna!
Las únicas supernovas que podemos ver a simple vista son las que suceden en nuestra galaxia, pero todos los días se producen explosiones en algún lugar del Universo. La última supernova que se pudo ver en el cielo a simple vista fue la supernova Kepler, o SN 1604, estudiada por el científico y astrónomo Johannes Kepler en el año 1604. Pero desde la invención del telescopio hemos podido observar supernovas tanto en nuestra galaxia como en otras galaxias, encontrado cientos de nuevas supernovas cada año. Aquí los aficionados a la astronomía han jugado un papel muy importante ya que superan en número a los astrónomos profesionales y han sido los descubridores de muchas de ellas.
Somos Polvo Estelar
Efectivamente, como Carl Sagan dijo alguna vez, es verdad que estamos hechos de polvo estelar, y es que si alguna vez te has preguntado de dónde vienen todos los elementos que constituyen tu cuerpo, la respuesta es que vienen de las
estrellas y sus consecuentes supernovas. Vayamos al comienzo de todo: el Big Bang. Todo parece indicar que cuando sucedió el Big Bang, sólo había en el Universo tres elementos, hidrógeno, helio, y minúsculas cantidades de litio. Entonces la siguiente pregunta es, ¿de dónde vienen todos los demás elementos que conocemos? Pues bien, se formaron las primeras
estrellas compuestas por estos tres elementos, y al encenderse, la fusíón nuclear en sus núcleos obligó a los protones del hidrógeno a combinarse y formar más helio, y luego los protones del helio se combinaron y formaron carbono, un elemento fundamental del que se basa la vida en la Tierra. Y así, se continuaron formando diversos elementos que encontramos en la tabla periódica como el oxígeno, nitrógeno, etc., hasta llegar al hierro. Y cuando todo el hierro se acabó en el interior de las
estrellas, éstas explotaron en supernovas arrojando todos esos nuevos elementos al espacio, en donde se formaron nuevas
estrellas, y este ciclo se sigue repitiendo hasta hoy en día. Pero es justamente en la explosión de supernovas donde elementos más pesados se formaron, como el plutonio, el uranio y el oro. ¡Sí, el oro de todas tus joyas fue producido en una supernova! Así, todos los elementos que conocemos son arrojados al Universo en estas energéticas explosiones donde se quedan flotando en el espacio por largos periodos de tiempo hasta que algunos átomos se unen para formar nubes, y estas nubes a su vez se condensan y forman más
estrellas y planetas.

Figura 1. La remanente de supernova Kepler, que fue vista por primera vez hace 400 años por varios astrónomos, incluyendo al famoso Johannes Kepler. Esta gran burbuja se expande a 2,000 kilómetros por segundo. Cada color de la imagen representa una región diferente del espectro electromagnético. El azul y el verde representan a los rayos X, y el rojo representa al infrarrojo. La parte visible se ve de color amarillo. Crédito: NASA, ESA, R. Sankrit & W. Blair (Johns Hopkins University)
¿Cómo se produce una supernova?
Las
estrellas solitarias que tienen la masa de nuestro Sol, y hasta nueve veces más, nunca llegan a explotar en supernovas, simplemente se convierten en lo que conocemos como enanas blancas. Pero la historia es otra para
estrellas con más de nueve veces la masa Solar. Hay dos maneras principales en las que una supernova se produce: por medio del encendido o del apagado repentino del horno en el interior de la
estrella, en donde se produce la fusión nuclear. Puede sonar complicado, pero en realidad es sencillo. Dentro de una
estrella suceden dos fenómenos muy interesantes; por un lado tenemos la fuerza gravitacional que empuja todo hacia el centro de la
estrella, y por el otro tenemos la fuerza de presión producida por el gran horno en el centro de la
estrella, que empuja todo hacia afuera. Cuando la fuerza de gravedad es igual a la fuerza de presión, decimos que la
estrella está en equilibrio, como nuestro Sol lo está actualmente. Pero cuando una
estrella que tiene más de nueve veces la masa del Sol ha agotado todo su combustible y el gran horno se apaga, la fuerza de gravedad gana, y la
estrella se colapsa, convirtiéndose en una
estrella de neutrones o en un hoyo negro, dependiendo de que tan masiva era inicialmente, y liberando toda su atmósfera hacia el espacio en una gran explosión. Pero si lo que tenemos es un sistema binario de
estrellas, es decir, una
estrella orbitando alrededor de otra, y una de ellas es una enana blanca, ésta puede empezar a succionar el material de la otra
estrella y aumentar la temperatura de su núcleo hasta encender repentinamente la fusión nuclear, lo que provoca una gran inestabilidad en la
estrella y ésta explota en supernova a su vez.
Pero…¿Que pasaría en la Tierra si explotase una supernova cerca de nosotros?
Si la supernova explotase a 50 años luz de distancia, los rayos cósmicos producidos por la explosión destruirían nuestra capa de ozono y dejarían pasar dosis letales de radiación ultravioleta, viéndonos inmersos en un mar de radicación. Y si explotase mucho más cerca nos calcinaríamos por completo de manera instantánea. Afortunadamente, nos encontramos en las afueras de nuestra galaxia, donde no hay muchas probabilidades de suceder supernovas cerca de nosotros. En el centro de nuestra galaxia la densidad de
estrellas es muy alta y las probabilidades de supernovas aumentan considerablemente. Pero en donde estamos, la gran mayoría de las supernovas ocurren a grandes distancias, de tal forma que sus rayos X y rayos cósmicos se dispersan en el espacio antes de alcanzar la Tierra, permitiéndonos verlas desde lejos y también preguntarnos sobre estos fenómenos tan maravillosos y estremecedores a la vez. Aun así, el poder mirar al cielo y ver una “nueva estrella”, o una supernova, es un fenómeno único que pocos de nosotros han tenido el privilegio de ver. Quien sabe, tal vez tengas suerte y algún día tú veas una…
AUTOR >> Valeria Buenrostro-Leiter